Desde el momento en que un niño nace, comienza a explorar e interactuar con el medio que le rodea mediante el juego. Esta es la base imprescindible para el correcto aprendizaje y desarrollo tanto físico como mental de cualquier niño o niña.
A medida que va creciendo, el niño comienza a adquirir
habilidades que antes no tenía, como por ejemplo trepar, además de aprender a
jugar con reglas y a desarrollar la empatía y el espíritu de equipo.
Ya en la adolescencia, el deporte permite a los jóvenes
expresarse y descubrirse a sí mismos guiándolos hacia una futura búsqueda de identidad. También
aprenden a ser responsables asumiendo el liderazgo y a ser individuos útiles
y responsables para su comunidad.

Fuente: https://www.unicef.es/prensa/el-deporte-en-equipo-mejora-el-aprendizaje-y-el-desarrollo-de-los-ninos-y-ninas-segun-un
“La educación física y la práctica de los deportes son un
derecho fundamental de todo el mundo”.
Artículo 1 de la Carta Internacional de la Educación
Física y el Deporte
(UNESCO, 1978).
Desafortunadamente, en los países subdesarrollados o en desarrollo
como Irán o la India, el deporte y el juego no están al alcance de muchos niños e, instituciones no gubernamentales como Unicef, velan por el cumplimiento de
este derecho fundamental.
En tiempos de conflicto, el deporte y el juego son una
herramienta que ayuda a los niños a reparar las heridas causadas por la
guerra y a recuperar la autoestima y la esperanza perdidas. Además, el deporte fomenta valores necesarios para la extinción de los conflictos bélicos y ayuda a liberar la tensión y a fomentar el diálogo.
“Lo que más me gusta del fútbol es hacer goles y que todos me aplaudan. Me siento feliz cuando mi equipo gana. Aunque hoy perdimos, estoy feliz porque me divertí mucho jugando.”
Naw Pa Eh, refugiado de Myanmar de 12 años, que vive en un campamento de refugiados en Tailandia.
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