El deporte de competición durante la
infancia ayuda a contribuir al desarrollo físico, emocional e intelectual, proporcionándoles
experiencia acerca de su capacidad y habilidad, así como confianza en sí mismos
y estímulo para su conducta social. Por todas estas razones, debe considerarse positivo.
Sin embargo, cuando hablamos de deporte competitivo
de alto nivel es importante destacar la existencia de límites biológicos, así
como de riesgos de índole psicológica y de desarrollo social.
En lo referente a los límites biológicos,
se sabe que cuando no existe o es insuficiente la supervisión médica durante
los entrenamientos, el tipo de deporte no es adecuado para la edad o los
métodos del entrenamiento no son adecuados, los niños sufren un creciente número
de lesiones por exceso de uso. Estas lesiones son consecuencia de frecuentes
sobrecargas que provocan microtraumatismos en los tejidos de la extremidad
superior o inferior sometidos a tensiones excesivas por este entrenamiento. Los
niños son más propensos que los adultos este tipo de lesiones ya que presentan
tejidos en desarrollo.
Por otra parte, es preciso que padres, maestros y entrenadores sean conscientes de los procesos y tensiones psicológicas que experimenta el niño. La suma de las capacidades motoras, las aptitudes personales y las necesidades sociales del niño deben estimularse a través del deporte.

Fuente: Entrenamiento Físico [Internet]. Femede.es. [cited 11 November 2020].
Available from: http://www.femede.es/popup.php?/Publicaciones/EntrenamientoFisico
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