Ante una lesión deportiva se debe actuar tanto de manera inmediata como a corto y largo plazo para asegurar una correcta recuperación y para evitar las posibles complicaciones que puedan surgir.
Justo después de producirse una lesión se debe presionar la zona dolorida, aplicar abundante hielo y elevar la zona de la lesión por encima del nivel del corazón si es posible. Además es importante inmovilizar la zona para que no se dañen estructuras próximas como vasos o nervios.
A corto y largo plazo es imprescindible guardar reposo y no forzar la realización de actividades cotidianas así como el uso de medicamentos antiinflamatorios en caso de hinchazón y dolor. En algunas ocasiones es necesaria la cirugía, pero generalmente se curan simplemente con rehabilitación y ejercicios pautados por un profesional. También es recomendable no hacer ejercicio físico hasta que se recupere por completo ya que se puede revertir todo el proceso.

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