Los ejercicios más comunes son el yoga y el pilates, aunque no son excesivamente útiles para cuestiones físicas acaban siendo importantes para trabajar sobre la resistencia al dolor y la salud emocional.
Contras del
ejercicio físico
Lo más importante a la hora de realizar ejercicio físico durante la
gestación es que nunca resulte excesivo, sino moderado. En caso contrario,
podemos sufrir deshidratación, reducción del flujo uterino e hipertermia. Quedan
descartados, por tanto, los ejercicios de alta intensidad o con una duración
larga, que aumenten el consumo de oxígeno y que puedan reducir el que le
llega al feto.
Durante el embarazo, los ligamentos se ensanchan para dar flexibilidad a los cambios morfológicos que sufrimos. Por esta razón, no controlamos nuestro cuerpo de la misma manera y estaremos más torpes, por lo que los ejercicios bruscos empiezan a ser más peligrosos según avanza la gestación, porque podemos correr el riesgo de lesionarnos con mayor facilidad.
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