El concepto de ventana anabólica se refiere al periodo de tiempo tras al acabar el ejercicio físico en el que nuestro organismo se encuentra más “receptivo” para asimilar los nutrientes necesarios para recuperarse del esfuerzo. Por eso, el tiempo post-entreno a menudo se considera una de las partes más críticas de la alimentación. Después de un entrenamiento intenso se agota una gran cantidad de nuestra energía (glucógeno y aminoácidos), además de que se dañan las fibras musculares.
El supuesto mito de que es necesario ingerir carbohidratos y proteínas entre 30 minutos y 1 hora después de entrenar es completamente falso. No se perderá ningún tipo de ganancia a nivel de rendimiento deportivo y se aprovecharán todos los nutrientes para la recomposición corporal hasta 4 horas (incluso 5 o 6 si la comida pre-entreno fue abundante y suficientemente rica en proteínas) después de haber entrenado.

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