Cuando una persona obesa o con
sobrepeso decide iniciar una práctica habitual de ejercicio,
se debe tener en cuenta que no está en condiciones de realizar cualquier tipo
de actividad deportiva, especialmente si no lo han hecho hasta ese momento. Los
músculos no tendrán la suficiente flexibilidad, las articulaciones no están
acostumbradas a la sobrecarga que implica la actividad física y la resistencia
es muy limitada, ya que existirá dificultad para respirar y se presentará cansancio.
Es necesario consultar con un
especialista para definir un plan progresivo de actividad física atendiendo a
las características y situación física del paciente. De esta manera, se obtendrán
los siguientes resultados: aumento del gasto energético, estímulo de la
respuesta termogénica aumentando la tasa metabólica en reposo, aumento de la
capacidad de movilización y oxidación de la grasa, reducción de la grasa
corporal y aumento de la masa magra, disminución de los LDL y aumento de los
HDL…

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